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La vida cotidiana a la que estábamos acostumbrados se vió alterada con la llegada del coronavirus. Debido al confinamiento, en 24 horas, tuvimos que adaptarnos a una nueva forma de vida: sin actividades fuera de los hogares, con la incertidumbre laboral y la disminución de ingresos, con el miedo a contraer el virus y poniendo a prueba a las parejas tanto convivientes, como no convivientes. 

    La distancia física, la falta de contención y el no poder mantener relaciones sexuales son algunas de las pruebas de fuego para quienes viven en casas separadas; con el correr de los días los deseos y proyectos en común, podrían transformarse en temores, angustias e inseguridades que finalmente derivarían en una profunda depresión.

    Las parejas que viven en el mismo hogar, por su parte, ven afectada su salud mental debido al encierro, la falta de intimidad y el desgano. A raíz de esto, algunas patologías como la depresión, los trastornos de ansiedad y las crisis de angustia comienzan a salir a la luz, evidenciando problemas físicos y sexuales.

    La depresión y la ansiedad traen consigo la inhibición del deseo sexual, esta falencia pone de manifiesto problemas tales como la disfunción eréctil, eyaculación precoz y la incapacidad para disfrutar de una vida sexual plena. Quien padece de disfunción eréctil suele sentir frustración y esto conlleva a la disminución de la autoestima, pérdida de confianza en la pareja y sentimientos de rechazo. La eyaculación precoz genera un bajo nivel de satisfacción sexual en el hombre, en su pareja y pérdida de autoestima.

La disfunción eréctil y la eyaculación precoz están vinculadas en la mayoría de los casos a la depresión y a una reducción de la calidad de vida, no sólo del enfermo, sino también de su pareja. 

Es fundamental la consulta con un profesional para obtener un diagnóstico y en caso de ser necesario, un tratamiento personalizado.

En Medical Sex Center, contamos con un equipo multidisciplinario especializado con enfoque en el área de sexología, conformado por sexólogos, psicólogos, urólogos, kinesiólogos y enfermeros.