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  • El estrés y ritmo de la vida moderna afectan la intimidad

    El estrés y ritmo de la vida moderna afectan la intimidad

     

    • El agobio, cansancio, las presiones y el trajín del día a día, sin duda, repercuten emocionalmente en todas nuestras actividades. En este sentido, el desempeño sexual no queda al margen.

     Por Evelyn Hormazábal, periodista

     Si queremos definir qué es el estrés, la Real Academia Española señala que se trata de una “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. Evidentemente, en los tiempos actuales, donde en general las horas de trabajo son extensas, los apremios se presentan, las responsabilidades están siempre latentes, el cansancio no lo derrotamos con unos días de vacaciones, las ocupaciones y preocupaciones son un hecho, que muchos chilenos presenten síntomas de estrés no es para nadie algo extraño.

    Es elemental saber que el estrés provoca enfermedades y anomalías que impiden el normal funcionamiento tanto del cuerpo como de la mente. En este sentido, el estrés y el sexo tienen una relación extremadamente directa, pese a que no tomemos el peso o seamos conscientes de esto.

    Si una persona tiene su mente en otro sitio, es muy normal y frecuente que pierda el deseo sexual, que no sienta interés, que aparezca la ansiedad y que, incluso, finja en la intimidad, ya sea para “complacer” a su pareja o para no generar mayor conflicto con ella. Cuando una pareja tiene buena comunicación, se respetan sus tiempos –sobre todo de quien está viviendo el cuadro de estrés- y buscan una solución y contención en conjunto, el sexo puede no ser un problema en ese momento. Y ambos pueden superar esta etapa buscando ayuda profesional. Sin embargo, esto no es frecuente, siendo muchos los que omiten esta enfermedad y acarrean las consecuencias negativas que tiene para la pareja.

    Pero eso no es todo. Vivir en estrés y en un ritmo de vida que nos supera sin compartirlo con la pareja, puede significar, en el ámbito fisiológico de la salud sexual, que en la intimidad se presente la eyaculación precoz, alteraciones en la erección y ausencia de secreción vaginal. Esto pues, cuando se está bajos los efectos del estrés, descienden los niveles de los estrógenos y los andrógenos.

    El médico cirujano, sexólogo y director clínico de Medical Sex Center, Juan De Armas Mendoza, propone algunos consejos para gestionar mejor esa relación entre el estrés y el sexo, y que no afecte a la pareja:

    • Aprende a desconectar y a gestionar tus preocupaciones
    • Practica alguna técnica de relajación y realiza actividad física
    • Establece prioridades y, entre ellas, reserva un tiempo a solas con tu pareja
    • Busca sensaciones y placer en todo tu cuerpo, más allá de los genitales. Esto siempre ayuda a salir de la rutina
    • Estimula tus fantasías sexuales. El abanico es amplio y la invitación es realizar cosas distintas
    • Comunícate, aquí está la base

    Desde el punto de vista del Dr. Juan De Armas, vivir una salud sexual sana es primordial. Al mismo tiempo, es claro en señalar que “el estrés está presente en la vida de la mayoría o, al menos, todos pasamos, en algún momento, por este cuadro. Cuando se presenta, es esencial buscar ayuda médica para superarlo. En el plano íntimo, los profesionales expertos en sexología tienen las herramientas para que sus consecuencias no afecten a la pareja”.

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