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  • Sexualidad, maternidad y piso pélvico

    Sexualidad, maternidad y piso pélvico

    Si tuviste un hijo y tu vida sexual cambio, tienes que leer esta nota

    • Una vez llega un bebé a la vida de una pareja, se generan cambios físicos, psicológicos y en la dinámica íntima, los cuales pueden convertirse en “obstáculos” para retomar la vida sexual de la relación. Si estás viviendo esto, repasa con atención los tips que te entregaremos a continuación

    Por Consuelo Bernal, kinesióloga especialista en rehabilitación pelviperineal, y Evelyn Hormazábal, periodista

    La llegada de un hijo tiene varios escenarios. Hay parejas que lo planean, otras que lo buscan y a algunas solo les sucede. Sin embargo, en todos hay un componente en común: un hijo significa cambios, y la vida sexual no está ajena a ellos. Es importante entender qué pasa luego de dar a luz y cómo mantener la salud sexual en este período.

    Cuando pasa el momento de parto, la mujer entra en una etapa que se llama puerperio, más conocida como “cuarentena” en la jerga popular. Éste es un periodo en el cual se comienza a recuperar el aparato reproductor, ciclo que puede durar alrededor de 6 a 8 semanas posterior al parto. Durante estas semanas, es importante cuidar la salud pélvica, evitando las fuerzas excesivas y la actividad sexual con penetración, considerando que NO están prohibidas las relaciones eróticas sin coito.

    Es predecible pensar que con el nuevo integrante en casa, los primeros días serán una locura, y rara vez la mujer va a desear intimidad con la pareja. Ella se enfrenta a meses con falta de sueño, cansancio, estrés, inexperiencia cuando es el primero, cambios hormonales, preocupación, ocupación porque todo salga bien, y las demandas de atención del bebé no fomentan un ambiente de erotismo y pasión precisamente. Para él, también esta llegada trae consecuencias “negativas”, leyéndose negativo en que pasa a un segundo plano con su pareja, situación que ambos deben afrontar. En este caso la ayuda de un terapeuta sexual es lo idóneo.

    Continuando con estos cambios post parto, después del nacimiento las relaciones sexuales se ven influidas por factores físicos, directamente relacionados con el parto, y psicológicos, que tienen que ver con los cambios que genera esta nueva etapa.

    A nivel físico quizás el factor más importante es la lactancia, debido a que este proceso provoca un enlentecimiento de la llegada del flujo sanguíneo hacia las paredes vaginales, provocando disminución de la lubricación, lo que genera que las paredes se irriten con gran facilidad frente al roce, generando molestia o dolor durante la penetración. Por otro lado, no hay que olvidar lo dañino que puede ser el trabajo de parto para las estructuras perineales, principalmente para la musculatura pélvica. Hoy en día a muchas mujeres se les realiza episiotomía, que en términos generales, se trata de un corte en el periné femenino, cuyo objetivo es evitar un desgarro en los tejidos durante el parto y facilitar el nacimiento. Se realiza para ampliar el canal de parto y facilitar la expulsión del bebé. Esto también podría generar molestia durante la penetración debido a los puntos de sutura y a la cicatriz, lo que puede causar dolor, postergando aún más el comienzo de las relaciones sexuales.

    A nivel psicológico, las depresiones post parto que sufren algunas mujeres, pueden generar que ellas no estén totalmente dispuestas a mantener relaciones sexuales con su pareja. Incluso, en ocasiones, ellas puede tener un rechazo hacia él o hacia el acto sexual; sin embargo, con la llegada del nuevo integrante las relaciones de pareja y la dinámica familiar también pueden verse afectadas principalmente por los roles o creencias de cada uno de los padres frente a temas de crianza.

    Si además durante el embarazo no se han tenido relaciones sexuales o han sido muy esporádicas, las relaciones de pareja pueden estar resentidas y ambos pueden sentir cierta presión para retomarlas.

    ¿Cómo poder recuperar la vida sexual físicamente y posterior al parto?

    Los tratamientos psicológicos junto con los kinésicos enfocados en la rehabilitación pélvica son una excelente forma de comenzar. Acá te contamos cómo y por qué:

    1. Los ejercicios de fortalecimiento de la musculatura pélvica son de vital importancia, no solo si existe un problema, si no también para evitar futuras complicaciones y mejorar el bienestar de la mujer, facilitando las relaciones sexuales y potenciando el placer. Es importante que estos ejercicios, al menos al comienzo, sean guiados por un profesional entrenado, en este caso un kinesiólogo con estudios en rehabilitación pélvica, para así asegurarte que estás haciendo el ejercicio correcto y no favoreciendo aún más la debilidad muscular.
    2. Mantener la relación de pareja viva, que los padres no se alejen por estar demasiado preocupados del bebé. Es muy importante cultivar el amor y el acercamiento entre ambos buscando momentos para estar solos. Recordar que empezaron los dos, y que el hijo es una linda consecuencia de aquello. Si esto no lo pueden lograr como pareja, un terapeuta sexual puede ayudarlos.
    1. No apresurarse para inicial las relaciones sexuales con penetración, recordar que existen otras formas de placer que no implican molestia ni dolor, como masajes o estimulación genital. Y si hay dudas, tanto el uso de lubricantes e hidratantes vaginales es muy importante. En esta etapa, en la que la lubricación disminuye mucho, la aplicación diaria puede mejorar notablemente el bienestar de la mujer.

     

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